CONFLICTOS EMOCIONALES DEL NIÑO (INSTITUTO DE LA FAMILIA)

CONFLICTOS EMOCIONALES DEL NIÑO (INSTITUTO DE LA FAMILIA) Fecha de publicación: 10/06/2011
Idioma: Español
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¿Qué influye más en el desarrollo de nuestros hijos: la Naturaleza o la educación? Si usted le formula esta pregunta a los padres que tienen un solo hijo, seguramente le responderán que la educación cuenta para todo; en cambio, si se trata de padres que tienen más de un hijo, entonces lo más probable es que ellos –tal vez maravillados por las diferencias notables que observan en cada uno de sus niños– le den todo el crédito a la Naturaleza.
Los padres no son los únicos que tienen opiniones diferentes con respecto a este interesante tema. Durante muchos años, los científicos también se han mantenido intrigados por esta misma incógnita y sus respuestas han ido variando a medida que sus investigaciones han avanzado. Algunos consideran que los factores genéticos son los que predominan en la conducta del niño; otros estiman que, aparentemente, es la educación el factor que prevalece en la formación del niño. Sin embargo, los estudios más recientes confirman que es precisamente esta danza entre la Genética y el medio am-biente lo que determina las características más fundamentales del niño, incluyendo su inteligencia y su actitud general hacia la vida.
Aunque algunos rasgos del temperamento infantil pueden manifestarse desde muy temprano en el niño, a medida que éste comienza a caminar, hablar, y a incorporarse cada vez más a la vida social, ese temperamento se hace evidente de una manera más definida. Aproximadamente a los 2 años de edad, los padres ya tienen un sentido bastante preciso de cómo el niño responde a los nuevos lugares y personas que conoce, y cómo reacciona ante los diferentes estímulos a los que sea expuesto; también tienen una imagen más completa y definida de cuál es el temperamento de sus hijos, porque éste comienza a trascender.
Identificar (y entender) estas características únicas que conforman el temperamento general de un niño es extraordinariamente importante. Equipados con el conocimiento de cuáles serán las posibles respuestas del pequeño ante las distintas situaciones a las que se pueda enfrentar, los padres serán capaces en muchas ocasiones de anticipar los problemas, ajustar adecuadamente sus estrategias de disciplina, y ayudar a sus hijos a vencer los retos que se les presenten en la vida... una forma efectiva de prevenir y neutralizar los conflictos emocionales que se puedan manifestar en el niño.
En este libro le ofrecemos la información que todo padre necesita con respecto al temperamento de su hijo, para que pueda orientarlo y ayudarlo a evadir los conflictos emocionales que se desarrollan en esos primeros años de la infancia, los más decisivos en la formación emocional del pequeño. Si bien en el temperamento infantil influyen, de manera decisiva, los factores genéticos, hay otros elementos que contribuyen a moldearlo... y el medio ambiente en el que se desenvuelve el niño es, sin duda, fundamental. Hoy, los científicos están convencidos de que la capacidad del niño para pensar, reírse, amar, odiar, hablar... todo es producto de una interacción entre los genes que heredó de sus padres, y el medio ambiente que lo rodea.
Aceptar a su hijo como es no significa permitir que el niño se comporte erráticamente, que sea complacido en sus caprichos más arbitrarios, que no se le impongan límites... Su papel como padre es desarrollar estrategias que le permitan lidiar con las cualidades más difíciles del temperamento infantil en forma positiva, evitando de esta manera que se presenten los peligrosos conflictos emocionales. Para ello, es muy importante suavizar las características negativas en el pequeño, y estimular las positivas. En este libro le ofrecemos la orientación necesaria para lograr esta meta.
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